Es increíble lo que una película, una buena obra, una buena pieza musical puede causar en uno.Algo extraño acaba de ocurrirme con la película que comento. Un sentimiento (sino varios) despierta en mí. Algo difícil de expresar en palabras.
Acabo de leer el comentario de un amigo en la web: http://diariodelossilencios.blogspot.com No sabría cómo poder superar aquellas palabras así que simplemente me limitaré a expresar aquellas ideas que se me vienen a la mente cada vez que evoco cada escena, cada línea del guión de The Black Swan.
La perfección bien podría ser el tema central de la película. Nina (una genial Natalie Portman) sueña con interpretar el papel principal en El Lago de los cisnes. Tal como le dice su mamá y se puede ver a lo largo de la película, ella es la más dedicada por lo que merece el papel. Lo logra. Logra conseguir el tan ansiado papel. Sin embargo y aún conociendo que ella ya es extraordinaria como bailarina, siente que algo le falta para llegar a ser perfecta. A poder conseguir la perfección no solamente cuando interpreta al cisne blanco (que por significar la dulzura, la pureza, ella lo hace de forma natural) sino también conseguirla cuando interpreta a su antítesis, el cisne negro, el mismo que por representar la pasión, la maldad, es más difícil para ella.
Poco a poco, ella busca encontrar en su interior ese rasgo de maldad, ese cisne negro que todos llevamos dentro. Al fin, lo logra. Logra sacar esa maldad, esa pasión e interpreta de manera impecable el cisne negro. Sin embargo, cuando se da cuenta el precio que pagó ella misma para poder interpretar aquel rol, interpreta el final con la muerte del cisne blanco de manera espléndida, suntuosa.
La película es impactante en cada escena. Sin embargo, es cuando ella se despide tanto en la obra (como en la vida real) de toda su audiencia (y, en especial, de su madre) que, a mi parecer, llega la parte más impactante de la obra.
Recomiendo esta obra. Es simplemente, magnífica.